Lo conocí en una escalera. Yo bajaba. Él subía. Me quedé mirándole como un pasmarote: imposible no reconocerle.- ¿Tú eres Maimónides, verdad? - le pregunté.Él me miró, algo turbado, como preguntándose quién sería esta loca que le paraba en medio de la escalera y lo llamaba por un nick.- Sí - reconoció, tímidamente. -¿El único informático de la sala? - no lo dije por fastidiar. Era cierto. En un
Rafa o la historia de una escalera
7 meses · Escrita desde Santa Cruz de Tenerife, España · Comparte:

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