La ciudad italiana de Ravenna posee uno de los secretos mejor guardados de toda Emilia Romagna. Y es que esta capital central alberga los más bellos mosaicos bizantinos.
Ravenna adquiere protagonismo con el emperador Augusto (siglo I a. C.), quien construye un puerto y una base naval en la cercana Classe. En 402, la ciudad pasa a ser la capital del Imperio de occidente.

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