Tras lo inevitable del lento devenir de los planetas, en concreto del vuestro, está a punto de llegar el fin de otro año, el advenimiento de una nueva década, el avance siempre ascendente de los números y los propósitos inconclusos. Desde mi pequeño y triste satélite saturnino os observo cada ciclo y me doy cuenta de que os caracterizáis recurrentemente por una serie de patrones.
En concreto me he fijado especialmente en lo mucho que

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