A pesar de mis cincuenta y seis años, estimada abuela, todavía la recuerdo con una intensidad que he reservado para pocas personas que cruzaron mi camino. Lo increíble, señora Gregoria Guzmán, esposa del Tano Fantini (carpintero de reputación en Villa Allende, que supuestamente ha quedado inmortalizado en mi fantasía literaria como el nieto del
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