Su vuelo había llegado con retraso,… Su excesiva tardanza era tal que, incluso el personal que normalmente atendía las dársenas del aeropuerto, ya se habían jubilado en su totalidad y en muchos departamentos ya no había personas atendiendo a los viajeros, sino máquinas, simples aparatos que insensibles a los que demandaban sus “servicios” vendían todo tipo de útiles que iban desde billetes de viaje, a pañales para niños, pasando por teléfonos
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