Aventureros, amantes y mercaderes
Sonaban las gabarras en el estuario del río Whangpoo mientras en la oscuridad las termitas roían las patas de la cama y yo pensaba en el brillante y podrido cruce de caminos que un día fue este hotel. Había llegado a Shanghai de noche. La luna llena se paseaba entre las nubes aun cargadas después de un aguacero, que metía hasta el … Leer la noticia en El País (España) | Aventureros, aman... —
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