El agua es rara y escasa, indispensable, no se puede incrementar su abastecimiento y no tiene sustituto conocido. Con esas características, si nos rigiéramos por los principios economicistas clásicos, nos frotaríamos las manos: el agua tiene un mercado permanente, una demanda que crece exponencialmente, un precio que aumenta de acuerdo con el incremento de su escasez y un consumidor que estaría dispuesto a pagar cualquier precio por obtenerla.
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joaquin_eoi
El agua como bien común http://bit.ly/kH89Kg #MAGUA @eoi EOI Commons
Hace 2 años vía Twitter

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