Aunque antes de la maxidevaluación de ayer, los venezolanos conocieron por lo menos 3 devaluaciones severas, a mi solo se me ocurre compararla con la de Luís Herrera, con aquella de finales de febrero de 1983 que fue etiquetada con justicia como “Viernes Negro” y que, entre otras maldades, trajo la de introducirnos sin regreso por el infierno de la pobreza inapelable, continua y creciente.
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