O lo que es los mismo, una perfecta máquina de Rube Goldberg sin que ninguno de sus objetos se toque a la hora de interactuar. Es una idea de Jack Schulze y Timo Arnall, que han llevado a cabo gracias a chips RFID, sensores de luz o una llamada de móvil. Un verdadero ejemplo de armonía inalámbrica.
No se ha detectado ningún blog que referencie esta entrada.

Entrar