El apeliido Robespierre ha quedado para siempre unido a los múltiples calificativos que la palabra Terror puede engendrar: sangre, horror, despotismo, amenaza, radicalismo… Curioso que un hombre que nació para hacer algo tan importante para su país, acabara rindindiéndose, como tantos otros políticos, a los placeres ocultos del poder. Sus fuertes ideales, su tenacidad, su integridad
No se ha detectado ningún blog que referencie esta entrada.

Entrar