Aunque es posible que dentro de nada no tengamos ni para comprarnos trapos en los chinos, el revuelto de trastos continúa fiel a su cita. Él es ajeno a la crisis, le importa un pito la prima de riesgo y lo único que quiere es incitarte a que compres artefactos bellos de cocina. No lo critiquéis porque cumple una función social en estos tiempos: estimula el consumo, frena el paro y mejora la economía. O
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