SI algo confirmaron estos comicios en Catalunya es que la ley electoral que padecemos es obsoleta. Sólo se entiende una “jornada de reflexión” desde el romanticismo cursilón: ¿un día de silencio partidirigido para que los electores tomen conciencia del valor de su voto y lo ejerzan con responsabilidad? ¿Quién lo hace?
NO nos engañemos: existen, básicamente, tres tipos de votantes: los que ya tiene decidido

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