Con la llegada de la crisis muchos se aventuraron a pronosticar el fin de capitalismo tal y como hoy lo conocemos y auguraron una refundación ética del sistema que nos iba a dejar a todos más contentos que un día de reyes prolijo en regalos.
Pero aquí, para desgracia de muchos y alegría de sólo unos pocos, no se reinventa nada a no ser la cara dura, cos

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