¡Ha llegado y he llegado al principio de este año de Dos Mil Diez! Estamos con vida, pese a tantos pro-nósticos alarmistas que yo escuché de muy ni-ño: “El mundo se acaba…”, “al 2000 no ha de llegar…”, etcétera. ¡Y aquí estamos!
Desde muy niño escuché dramáticas premoniciones en el sentido de que este mundo estaba a punto de desaparecer: “el fin está cerca…”, “al 2000 no ha de llegar…” etcétera. El hecho de que tal ca-tástrofe hasta aho

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