A menudo, ocurre que unas personas se visten de profesionales y dejan a un lado lo que deben hacer para agradar a todos los demás. Ésto ocurrió, para quien pudo verlo, en la final de baloncesto de Pekín 2008, que disputaron España y Estados Unidos (107-118).
Escribo esta entrada pasadas veinticuatro horas del partido, por aquello de que los árboles no te dejan ver el bosque. Es evidente que Brazauskas, un veterano árbitro FIBA, y sus co

Entrar