La verdad no lo escribí yo pero es la realidad que vivo todos los días cuando estoy en el centro. A lo largo de los años veo con profundo desagrado como nuestra ciudad capital esta deteriorándose, ya no hay espacios públicos, por más que se esfuercen en hacernos ver que si. Las veredas llenas de personas que ocupan grandes espacios para ofrecer mercancías, seguramente de contrabando; también comida de dudosa calidad e
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