Recojo encantado el guante que tiende Orisson y aquí vengo a declarar ante quien sea necesario: Declaro que he conocido y tratado a curas, monjas y otros religiosos desde mi infancia. Declaro que siendo menor de edad he estado con sacerdotes a solas en sus despachos. Y declaro, solemnement
-
Yo nunca he sufrido abusos de ningún tipo por ningún sacerdo...
Leo por ahí, por recomendación de el ama (por cierto, no hay que perderse este poema de Gabriel y Galán), una entrada sobre la ausencia total de abusos por parte de los curas al autor del texto. Y en ... —

Entrar