Y el PSM, al que dan por muerto desde hace mucho, ha decidido dar un paso adelante y demostrar no sólo que está vivo, sino que tiene ganas de pelea.
Primero cambia de sede. Vuelve al centro de Madrid, a lo que era el Palacio de la Prensa, en la Plaza de Callao, un gesto que encierra sobre todo la intención de volver a estar donde la gente está, en la calle, de donde se dice que se marchó y espacio natural de la izquierda.

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