Ellos, a los que debía importarles, no se daban cuenta, o quizás sí, pero no llegabas casi ni a molestar. Simplemente estabas ahí, tranquilo, te echabas tus cabezadas, y no te metías con nadie. Después te ibas a tu casa, y tan tranquilo.
Ayúdanos a hacer de Bitacoras.com un servicio mejor para todos. Lee nuestros consejos.
Ningún usuario registrado ha votado aún.

Entrar