Yo recuerdo que de pequeño se utilizaba mucho más la palabra colorado que la de rojo para hacer mención a dicho color. Incluso se utilizaba mucho más que ahora la palabra encarnado.
Creo que respondía al momento que vivíamos. Decir rojo nos remitía a recuerdos que para uno eran penosos y para otros odiosos, pero incómodos. Desgraciadamente el miedo hacía buscar palabras que evitaran decir la palabr

Entrar