Estoy de espaldas a mi televisor. No es difícil hacerlo, aunque a veces parezca que sí. Pero es cautivante. Sigue hablando ahí atrás mío mientras me pongo a pensar y escribo. ¿Por qué es tan difícil apagarlo? ¿Tendré miedo de defraudarlo, hacerlo enojar y que ya nunca más vuelva a prender? ¿O es que el libro d
Se me escapó la neurona
2 años · Escrita desde Buenos Aires, Argentina · Comparte:
No se ha detectado ningún blog que referencie esta entrada.

Entrar