Empezamos a ver series coreanas. Así, de un día para el otro y por pura curiosidad. La expectativa inicial era interesante: nos íbamos a adentrar en un cultura nueva, en una forma diferente de entender la ficción, bla bla ba. ¡Chasco! Vimos diez y nos gustaron solamente dos. Las demás son espantosas.
Por lo que pudimos entender, las series coreanas son para adolescentes con problemas hormonal

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