Al envejecer, naturalmente, se descubre la aprensión repudiada por tantos años de juventud. El prejuicio de “la vejez” avanza con el lastre de nuestros días y se teme que esas opiniones fueran tales, al punto que nos negamos a la experiencia de “llegar a viejos” antes de pasar la barrera de los 35.
La carrera sexual de los 18 no puede medirse con la certeza de nuestros “últimos” años. Hay momentos en que se desea tener la fortaleza y el

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