El protagonista de esta historia pasó con su coche sobre un colchón que había en el camino; no paró y siguió adelante, ajeno al estripicio que el colchón arrastrado estaba haciendo en el vehículo.
Un día el amigo decidió llevar el coche al taller porque notaba ciertas vibraciones al rodar a altas velocidades. Esto fué lo que los mecánicos encontraron.

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