El 17 de diciembre, el licenciado universitario de 26 años Mohamed Bouazizi se suicidó prendiéndose fuego en Sidi Buzid, localidad del centro de Túnez, tras haberle confiscado la policía un carro de frutas y verduras que vendía sin licencia y que eran su única fuente de ingresos. Su protesta fue la chispa que explosionó la de sindicalistas, estudiantes y activistas de los derechos humanos, que salieron a la calle para pedir t

Entrar