Sea lo que sea lo que pretendas construir, necesitas dos tipos de participantes, más allá de la materia prima: manos y cabezas.
Siempre hacen falta ejecutores, que reciban órdenes claras y precisas y construyan con eficiencia, rigor y calidad. Visibilidad reducida, responsabilidad limitada y encantados con la rutina y enfrentar algo que ya habían hecho antes.

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