Vengo rendido del trabajo, de uno de estos malos días que parecen ya ser normales. Apenas cierro la puerta te veo, sentada en ese triste sofá, con ese rostro de fastidio que invita a no molestar. Me temo expresar una queja, podrías reprocharme un peor malestar.
La tarea es fácil, solo debo acercarme y darte un simple e indiferente beso,. Rehusarme a cenar no será difícil, compartes la misma antipatía por sentarte a la mesa, solo quedara

Entrar