Fue puramente casual que el fatuo entertainment de lanzamiento del iPad de Apple me asaltara mientras ojeaba Obra de arte total Stalin de Boris Groys, uno de mis autoregalos de navidad que todavía no había tenido tiempo de liberar de su preservativa envoltura plástica. No fue tan casual que mi escrutinio empezase por leer el final: un viejo vicio, pues es costumbre que conservo de mis lecturas adolescentes, tan apremiantes to
Steve Jobs como ingeniero de almas humanas [1]
2 años · Escrita desde Santiago de Compostela, España · Comparte:

Entrar