Qué bonito es eso de soñar. Muchas veces te levantas con la alegría de haber mantenido “una conversación interesante” con Monica Belucci o, porqué no, esa vecina tremenda a la que miras diciendo “si tú te dejaras y yo pudiera”.
Otras vuelas, te toca la lotería o te persigue un monstruo con toda la cara de falete.

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