Por un momento me vislumbré como Demi Moore en aquel filme noventero, enfundada en un vestido pegado, y parada en la proa de un lujoso yate por allá en el Puerto de Vallarta con alguien de la calaña de Robert Redford ofreciéndome una copa de vino.
No es la primera vez que me pasa, pero de verdad que ahora sí valía la pena escribir algo al respecto. Me llegó un correo con una indecorosa propuesta por parte de alguien

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