Después de dos años seguidos de música sub-estándar, fue grato saber que el 2011 fue un gran año musical, uno de los mejores en lo que va del milenio. Tengo que admitir que mi predicción de que el indie británico había muerto fue algo prematura, y vaya que esto es uno de esos casos en que doy gracias por haberme equivocado. Casi todo el buen rock del año salió de las islas británicas, confirmando la vieja teoría de que la mejor música sale des

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