En el pequeño pueblo italiano de Corleone, en el centro de Sicilia, 13 integrantes de una cooperativa, cinco de ellos pacientes psiquiátricos en rehabilitación, trabajan tierras confiscadas a la Cosa Nostra, la mafia de esa isla.
Cultivan maíz, tomates y garbanzos, además de atender un almendral y un viñedo y vender sus productos principalmente en comercios que promueven los precios justos. Pero la hist

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