Tú, que vives en el mundo de lo obvio, que te manejas a diario entre lo prescindible y lo superficial, que sobre-actúas ante lo previsible y te recreas en lo intrascendente.
Tú, que desconoces lo profundo, que eres miope más allá del fin de semana, que sólo ves la corteza en los árboles, y los ladridos en los perros.

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