Algún día, supongo, alguien vendrá a Tussam y tirará de calculadora. Digo esto porque si alguien piensa de verdad sanear esta empresa, lo primero que tendrá que hacer, según mandata el sentido común, es saber la situación real en que se encuentran sus números y localizar los agujeros por los que se ha despeñado el dinero, para intentar sellarlos c

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