Un huésped de un hotel Marriot, desencantado con su habitación, envió su disgusto por Twitter diciendo: “Tengo la peor habitación del hotel”. No se equivocaba. Enfrente tenía una pared llena de tubos.
Un empleado de la cadena de hoteles pilló el twitt, le envió una nota, y al día siguiente, el huésped disfrutaba de una habitación con vistas a una piscina.

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