Te despiertas, oyes la radio, empiezas a leer el periódico y te das cuenta de que las tijeras han vuelto a funcionar. Vivimos tiempos difíciles, donde utilizar las tijeras parece ser una tentación imposible de evitar.
Nos recortan los salarios, las pensiones, la sanidad, la educación, la dependencia, la posibilidad de trabajar y también, lo más grave, la libertad.

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