En estas post elecciones municipales ha quedado más que claro que el resplandor incandescente del poder tiene una capacidad cegadora fuera de toda duda.
Lo demostraron sobradamente en su día esos dos linces de la izquierda capitalina llamados Monteseirín y Marchena, que agotaron todas sus fuerzas en transformar los barrios de la Sevilla inmortal (Triana, Los Remedios, Casco Antiguo) en busca de u

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