Desesperado de sed, un árabe se arrastraba en el desierto afgano, cuando divisó una forma a lo lejos. Esperanzado de encontrar agua se dirigió hacia allí: era un viejo catalán, sentado bajo una sombrilla con un tenderete de corbatas.
- Estoy desfalleciendo de sed. ¿Podría darme agua? -imploró el Árabe.

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