Esta mañana, cuando mis ya cotidianas ganas de no querer levantarme debatían con mi despertador por esos 5 minutos, por los que muchos de nosotros peleamos cada mañana para abandonar el tibio lecho (que en mi caso son como 10, 20 o hasta ½ hora), recordé que era un día bastante ocupado el que me iba a pasar por delante.
Un día no muy diferente a los últimos 30 pasados, pero éste era muy especial. Un día dedicado a la persona que más qu

Entrar