Tanto va el cántaro a la fuente que se acaba rompiendo. O, lo que es lo mismo, después de cinco años rozando el desastre –porque el ridículo ya lo hacíamos–, el desastre se tuvo que consumar. Aunque el pasado año Soraya Ar
Tanto va el cántaro a la fuente que se acaba rompiendo. O, lo que es lo mismo, después de cinco años rozando el desastre –porque el ridículo ya lo hacíamos–, el desastre se tuvo que consumar. Aunque el pasado año Soraya Ar