Siento vergüenza ajena, como ciudadano de Sevilla, con lo de este señor, siempre alardeando de una sevillanía de pacotilla y confesionario oscuro, tan ridícula como innecesaria, y esa pretendida gracia, eterna fijadora del tópico de taberna y escaso curro que nos estigmatiza todavía a los sevillanos en muchas parte del país y del mundo.
Esa negación del ridículo propio con tal de aparentar ser chist

Entrar