De niños estábamos muy habituados a esas adivinanzas que ahora nos parecen tan facilitas, con su rima, que venían en libros de hojas bien gruesas y llenas de ilustraciones. Por ejemplo: Soy un caballero muy aseñorado, tengo doce damas para mi regalo, todas van en coche y gastan sus cuartos, todas usan medias, pero no

Entrar