Hay risas que simplemente son contagiosas, a lo mejor no porque sea contagiosa en si, sino más bien porque es tan ridícula que terminas riéndote de tu propia risa, por lo que creas un círculo vicioso que nunca jamás termina, momento al que pasas a ser objeto de vídeos de coña.
Ayúdanos a hacer de Bitacoras.com un servicio mejor para todos. Lee nuestros consejos.
Ningún usuario registrado ha votado aún.

Entrar