Día a día este país nos viene demostrando que ser la primera democracia del mundo no quiere decir sino que es la más vieja y, por tanto, la más anquilosada, la más obsoleta.
No quiero hablar del sistema electoral, donde el dinero es la fuente y el medio que lleva a los altares a los presidentes –plutocracia pura y dura—, por no hablar tampoco de que muchos de los Estados todavía mantienen la pena de muerte, algo único en países desarro

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