No pasa nada. No se asusten, el pobre no tiene la culpa. La verdad es que le puede pasar a cualquiera. A cualquiera que tenga un coche que llegue a los 180 km por hora y sea un impresentable capaz de pasarse ni más ni menos que 60 km de lo permitido, o sea un 50% más.
Este joven político al que le han pillado con el carrito del helado, no es culpable. Lo es su agenda. Lógico. No se puede luchar contra los elementos. Ya lo decía Felipe

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