He aquí la pesadilla de un día de trabajo: sientes ese hueco en el estómago que te llama a hacer una pausa hedonista, y con toda la ilusión del mundo te diriges al refrigerador, donde sabes que te espera ese emparedado de huevo y jamón que tan amorosamente te preparó tu madre, pero…
No se ha detectado ningún blog que referencie esta entrada.

Entrar