Veo y voy con todo
Aún están ahí, lo presiento. Son menos, claro, pero siguen esperando a que de mi baraja salga esa carta que combine con las suyas en una fantástica escalera de color. No va a poder ser. Tendremos que ir con esta mísera pareja de ases, el suyo y el mío, poner cara de poker y jugarnos el resto. Como los grandes. Apostar así es como tirarse a la fea: nadie quiere pero a veces no queda más remedio. Tragar orgullo y cagar dignidad. La vida misma. Si la cosa va rápida puede que nadie se entere. O sí. —
Ayúdanos a hacer de Bitacoras.com un servicio mejor para todos. Lee nuestros consejos.
Ningún usuario registrado ha votado aún.

Entrar
RSS