Ahora que quienes utilizamos Internet de forma cotidiana llevamos varios meses en pie de guerra en contra de los planes del Gobierno español para “regular” las páginas que facilitan enlaces para el intercambio de archivos entre particulares, pero que en la práctica puede convertirse en una peligrosa herramienta con la que intentar controlar lo que se hace y dice en la red, no he podido dejar de reflexionar acerca de c

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