Señoras y señores desde ayer me encuentro alejado de mis dos residencias habituales, ya saben Rivas y la Kabila Tarraconense, y es que, ante tanta holganza habitual, es menester flagelarse un poco e infligirse un castigo merecido.
A la sazón hemos decidido, la jefa y yo, encontrar nuevos caminos que nos hagan más difícil todavía nuestra tortuosa vida. Así es que esa es la razón de que nos encontremos en la comarca del Alto Mijares, en

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