El misterio de las abejas
Hasta hace unos pocos años, los caraqueños éramos especialistas en tomar café, sin tragarnos una abeja. Cada quien había creado su método particular. A veces eran un fastidio. Yo siempre temí en tragarme una y me picara en la garganta. Pero eran parte de nuestro paisaje citadino, parte de nuestra identidad nacional. En el 2004 fue cuando la situación llego a extremos preocupantes; las ab... —
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